Lic. M. Eugenia Gil
Hoy nuestra ciudad posee todo los mecanismos y herramientas para llevar adelante una ciudad que sea modelo de la región.
¿Por qué no puede ser? La respuestas pueden ser múltiples, en esa multiplicidad se encuentra inscripta la no planificación, la ausencia de espacios acordes, la poca preparación en la mano de obra, y una dirigencia asentada en parámetros distantes a lo que denominamos desarrollo local.
Nuestro Heartland, ese lugar que tenemos, y donde se encuentran la mayor parte de los recursos económicos, humanos y de decisión política, no ha podido comunicarse con su Hinterland, el lugar de donde obtenemos los recursos para que nuestro Heartland no colapse
Hoy, nuestro Estado local muestra esta distorsión, no hay irradiación de decisiones políticas que fomente el crecimiento de nuestro núcleo vital, nuestro Heartland, y a partir de allí poder generar aun mayores recursos propios.
La agroindustria no es tenida en cuenta como elemento propio de crecimiento e integración social, asociada a políticas educativas que se asimilen a un proyecto productivo regional.
Hoy la obra pública en nuestra localidad pasa por los recursos recibidos del Fondo Sojero, y aquí la propuesta radica en poder elaborar una política pública asociada a la productividad.
Es cierto y valedero que mucha de las obras públicas realizadas han mejorado la calidad de vida de nuestros habitante, y es buena su continuidad, pero si pensamos por un momento que podemos generar elementos de producción local, reutilizar ese fondo sojero para que sea re- generador de valor, asociándonos a distintas empresas, nacionales o extranjeras, o a distintas ciudades que pueden pertenecer a nuestro país o otros países, que aumenten el valor agregado de nuestros productos.
Hacer posible una reproducción local y global. Pensar Localmente y Actuar Globalmente.
Es nuestro deber realizar un esfuerzo reinterpretativo de nuestra realidad, observar los distintos subsistemas agroalimentarios, enfocarnos en algunos de ellos y comenzar a dar marcha a una nueva forma de observar el Estado articulándolo con variables tecnológicas, económicas y organizacionales.
Si se considera que el proceso de reestructuración global ha tenido importantes efectos en el sistema agroalimentario mundial, es indispensable replantear la concepción misma que se tiene de lo sectorial, y los requisitos para su desarrollo.
La nueva perspectiva le otorga un significado más amplio e integrador, al incorporar la noción de complejo agroindustrial o sistema agroalimentario, se incluye no sólo la producción primaria, sino a las etapas de transformación, comercialización y distribución en forma articulada, que nos permitirá genera ese feed back absolutamente indispensable.
El producto de nuestro nuevo posicionamiento respecto de lo social tiende a transformar las relaciones sociales asimétricas, seguramente no podremos cambiar el mundo, pero si podemos generar una visión distinta.
Ese es nuestro compromiso que debemos asumir desde los distintos estamentos en el que nos toque representar, Poder Ejecutivo, Concejo Deliberante, tenemos que ser protagonistas de la nueva historia.
Nuestro Pequeño Gran Heartland, Pequeño en tanto decisión y Grande en tanto posibilidad de obtener y generar recursos de su Hinterland.
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